En las noches de neblina espesa, cuando la ciudad duerme y solo el sonido del río Suquía rompe el silencio, algunos vecinos aseguran haber visto a una mujer vestida de blanco caminando lentamente sobre el Puente Carretero, en las afueras de Córdoba.
Cuentan que a principios del siglo XX, una joven llamada Isidora esperaba cada noche a su prometido, un trabajador del ferrocarril que nunca regresó de su último viaje. Desesperada, creyendo que él la había abandonado, Isidora se lanzó al río desde el puente una noche de tormenta.
Desde entonces, dicen que su espíritu vaga en busca de respuestas. Testigos afirman que si pasás solo por el puente cerca de la medianoche, podés verla parada en el medio del camino. No te habla, solo te mira con tristeza, y si no bajás la vista y seguís de largo, una ráfaga helada te recorre el cuerpo y el motor del auto se apaga sin razón.
Los taxistas la llaman “La Dama del Puente”, y muchos evitan cruzar por allí de noche… por si acaso.