Enviado por Quiroga-Gianella el Mar, 07/10/2025 - 17:37

Imagen eliminada.“Donde los cerros susurran con los pasos que ya no caminan”

🌄 Origen

Hace muchos años, en un paraje entre cerros del Departamento Minas, se descubrió una veta rica de mineral (oro o metal preciado). Un grupo de empresarios y mineros llegó al lugar, abrió calles de acceso, empezó a extraer y levantar una pequeña población minera: viviendas, fondas, un albergue, un taller.

La mina fue bautizada “Alma Perdida” por razones que se cuentan hasta ahora: algunos dicen que el nombre se lo dio el capataz que perdió allí a varios trabajadores en un derrumbe, y sentía que “esas almas” quedaban atrapadas en el subsuelo; otros dicen que fue por la extraña sensación de pesar que se apoderaba de quienes trabajaban debajo, como si los hornos de roca “traguen” algo más que piedras.

⚒️ Tiempo de esplendor

Durante unos años la mina fue próspera: sacaban buen mineral, la población crecía, había escuela, almacén, e incluso festividades locales, con baile y celebración cuando llegaba el sueldo. Muchos habitantes creían que esa mina era una bendición del cerro, pues les daba sustento.

💥 El desastre

Una noche, luego de unos días de lluvias torrenciales, se desató un desastre. Las galerías profundas se inundaron; un deslizamiento de tierra y roca colapsó los túneles inferiores. Varios trabajadores quedarán atrapados ahí. Fueron días de intentos de rescate, pero por lo difícil del acceso, por la falta de maquinaria adecuada y por el peso del cerro, no todos pudieron ser sacados. Murieron muchos mineros, otros desaparecieron sin dejar cuerpo (o nunca se pudo llegar a ellos).

El campamento quedó semi destruido. Los sobrevivientes, temerosos, algunos locos de la pena, decidieron abandonar la mina. Dejaron herramientas, carretillas, luces, piezas de maquinaria oxidándose bajo el polvo y la humedad.

👻 Lo que sucedió después

Desde ese día comenzaron los rumores:

  • Algunos aseguraban que de noche, cuando la luna está llena, se escuchan los sonidos de picos golpeando la roca y pasos que vienen desde dentro de la montaña, como si los trabajadores estuvieran reiniciando su faena, aunque no haya nadie allí.
  • Los que pasaban por el camino afirmaron ver luces parpadeantes dentro de los túneles, como linternas que se apagan y se prenden; otros, sombras que se arrastran por los muros, figuras que parecen rostros manchados de tierra.
  • Se cuenta que a veces alguien ve una figura vestida de overol de minero caminando por los senderos abandonados, con casco, botas, que se detiene, alza la cabeza mirando hacia la mina, y luego desaparece.
  • Los animales del lugar (caballos, perros) se rehúsan a pasar cerca de la boca de los túneles; tratan de evitar el lugar al oscurecer.

🌫️ Leyenda extendida

Se dice además que aquellos mineros que quedaron atrapados no descansan. Que sus almas rondan la mina, inconformes, buscando una salida que nunca encontraron. Se cree que la mina absorbe penas: quien entra sin respeto, quien hace burla, quien quiere robar algo, siente una opresión en el pecho, una sombra que lo sigue. Algunas versiones más oscuras señalan que existe una cámara sellada —una galería intermedia— donde se escucha un eco que repite nombres de los muertos cuando uno habla su nombre en voz alta, un murmullo que viene de las entrañas del cerro.

Hay quienes llevan flores a la entrada de la mina al día de aniversario de la tragedia, en señal de respeto. Otros dicen que si uno coloca una lámpara en silencio y guarda luto, puede ver al amanecer una figura tras la reja oxidada que se inclina como deseando cruzar lo que quedó cerrado.

🔚 El final incierto

Con el paso de los años, la Mina del Alma Perdida quedó completamente abandonada. La población que la rodeaba se disolvió: algunas casas se vinieron abajo, los techos se oxidaron, los patios se poblaron de maleza, y las voces se hicieron más tenues.

Hoy es un sitio de rumores: para aventureros, buscadores de lo oculto, para quienes quieren comprobar si realmente hay algo más allá del silencio, de los vestigios, de los ecos.

Se dice que la mina seguirá ahí, aguardando, que las almas atrapadas jamás descansarán del todo, y que aquellos que perturben su memoria podrían llevarse algo más que un trozo de metal o una piedra: podrían llevársela.

Categoría
Leyendas Urbanas